Flotilla en ayuda de un parado

Son dos noticias que leo esta tarde en el ordenador de un sobrino, sentado ante una cama, en el hospital Torrecárdenas de Almería. Sigo al lado de mi hermano Cayetano, con un tumor cerebral y en el mismo estado que hace una semana. Las horas son muy largas, la operación no tiene fecha y tras las conversaciones con los compañeros de habitación y espera, abro el ordenador portátil y miro un rato en internet, ventana de espejo resquebrajado cuando el ánimo no está entero. No me concentro: leo al vuelo y echo de menos la tranquilidad de mi piso (en Granada) y la lectura de los blogs de los amigos, a los que tengo abandonados durante este tiempo ajeno, angustioso, enajenado. Hay dos titulares que me llaman la atención: "Otra ´flotilla de la libertad´ saldrá hacia Gaza en mayo" y "Un parado va de Córdoba a Madrid a pie para exigir ´responsabilidades´ al gobierno". Mi corazón está con este hombre, imagino su viaje y la escasez de su mochila, llena de vacío y de incertidumbre, de deseos y de anhelos que acaso nunca podrán cumplirse porque no podrá pagarlos. Mi corazón está con este hombre y por un rato sueño con que los artistas y las personalidades que irán a Gaza salgan a su encuentro, lo animen, le compren bocadillos, lo alojen en sus casas, le prometan acompañarlo hasta el final de su viaje y gritar junto a él las mismas demandas, las mismas razones, las mismas proclamas necesarias e ineludibles. Seguramente es el sueño de un hombre despierto y desanimado, un sueño imposible.


Foto: La Vanguardia